
No sé con seguridad cuando fue que deje de gritar. Probablemente cuando note que no se escuchaba, que esta voz no hacía eco en esa cabeza. Grave error.
"Abajo el optimismo, arriba la queja" dice la tana ferro, con mucha certeza y bastante razón. Por que el optimismo es tan esperanzador como fantasioso, vivir una mentira no es saludable, es vicioso, adictivo y acojedor, patético. Y por más agotador que sea buscar una nueva realidad, digamos más realista, creo con vehemencia que ya es hora de salir a la búsqueda de algo mejor. Ùltimamente, nada es suficiente, y siempre deteste la idea de conformarme. Ayer me recordaron lo que buscaba hacia un tiempo, lo que era hace un tiempo, me doy cuenta que perdi noción de lo que me importaba y algo de mi esencia, en el inútil intento de satisfacer un capricho imbécil.