miércoles, 6 de abril de 2011

el desprecio de los normales tanto como el culto a la atención.
esa anormalidad fingida y las criaturas comecarne
las crisis nerviosas latentes inminentes,
oír como se regocijan arrancandoles lo que queda de las alas que le cortaron al nacer
ni que estuviera mas allá, estoy acá, por eso me enferma

domingo, 6 de marzo de 2011

Ciertos comentarios,
los mismos que yo repetía cuando descreía de la existencia de algo más fuerte que la carne, 
son como tirarle una piedra encima a alguien que esta tratando de salir de un pozo.   

Karma.
(bis)






domingo, 20 de febrero de 2011

sick of love

A veces lo veo, humillado y maltratado por el amor, y me da pena.

Verla a ella, me causa envidia.

No pueden distinguir entre amor y obsesión porque es un poco de ambas.

El coctel más dulce sabor amargo, embriagador.

Una fusión mortal de locura y pasión.

Escalofriante, perfecto.

Ambos chocan y se produce un estruendo, no es simplemente uno que se estrella contra la pared, es una lucha de titanes en la que reviven esas emociones fuertes.

Amor enfermo, contagioso, me encanta.

sábado, 19 de febrero de 2011

Ama la vida pero vive indignada.
No es la vida lo que la indigna, sino lo que la gente hace con ella.

miércoles, 26 de enero de 2011

since you been gone


Quizás hoy hace 20 años, se fue la persona que hubiera equilibrado las cosas, la diferencia.
Una inspiración silenciosa de quien soy hoy.

Una melancolía eterna el no haber podido conocer más que tus historias.
Agradecerte de por vida sería insuficiente.

No podría pedirte nada excepto que hubieras aguantado 3 años más en esa jaula, asi hubiera podido ver aquel rostro que no me permite cometer su mismo error; un juramento inquebrantable.


sábado, 22 de enero de 2011

foreigner

Y qué se pretende de un drama sino causar una laguna de desencuentros consecutivos que podrían alterar el bienestar de quizás la cercanía distante mas certera que había tenido jamás hasta ahora en mi no tan corta vida.


Cuánto detesto la inmundicia de quienes, en el descaro y la codicia, se atreven a pisar territorio ajeno con zapatos enmugrecidos por la suciedad del exterior impropio al nuevo mundo que se abre a sus pies.

Sin necesidad de discutir, unas pocas palabras, pueden causar una marea destructora de la ciudad que aun en cimientos tiene el espíritu de la nación más noble y próspera que se ha visto en estas tierras.

Sería que aquella base no era tan fuerte, más bien seria que dejar entrar extranjeros que carecen de amor al pueblo es un error. Aquellos de afuera, sembrarían desconfianza.