lunes, 27 de diciembre de 2010

Infeliz navidad en Florida -25/12/2010.

Un hombre casado/juntado, es conocido por el barrio como “El loco de los gatos”; sobrenombre que se le dio debido a la incoherente cantidad de felinos que tenía a su cargo y su obsesión por los mismos. Estudió algunos años de abogacía, era instructor de tiro y tenía un arma a su dispocisión, sin ningún tipo de habilitación. Cargaba con varias denuncias de vecinos que recibían sus amenazas a diario, lamentablemente a causa de la incompetente policía local no hubo reacción contra él hasta que sucedió una tragedia la navidad pasada.
-“Esto es Argentina y para que intervengan tiene que pasar algo”- Así lo decía una de las vecinas apenada por lo sucedido.
Mercedes y su esposo, las víctimas, toleraban la locura de este asesino a diario, al ser geográficamente unos de los más cercanos a la vivienda del sujeto en cuestión. En alguna ocasión pasada, ella le habría tirado un balde de lavandina (debido a la suciedad de la comida de los gatos, hígado de vaca, en putrefacción) y el sujeto habría tomado acción legal en su contra con eficacia, cobrándole al matrimonio una multa.
La tarde del 25 “el loco” le disparó al marido un tiro certero por la espalda, terminando con su vida. Luego le disparó 5 o 6 veces a Mercedes, que murió en el hospital. La inminencia de tal situación era del todo previsible, se rumorea que al sujeto se la habría hecho una pericia psiquiátrica con anterioridad al hecho trágico, la cual había dado resultados que probaban la demencia de este hombre. Aún así, nadie actuó y la negligencia terminó con la vida de dos inocentes ¿Es esto culpa de un loco o de una institución irresponsable?
Los vecinos tienen opiniones divididas.
Hoy, 27 de Diciembre, los vecinos se reúnen en torno a la casa del loco, como una turba enardecida. Las ventanas rotas, los vidrios despedazados y en las paredes se lee “Hijo de puta, Asesino”. Es la mujer del asesino que desde entonces no había podido abandonar la vivienda, a quien un patrullero intenta trasladar. La mitad de la gente reunida allí esta de curiosa, algunos no la culpan de lo sucedido y piden que la dejen irse en paz, otros vuelcan su ira contra la mujer cubierta en una alfombra y le arrojan basura entre otras cosas, impidiendo que se la puedan llevar. La quieren lastimar, intentan volcar todo el odio y el resentimiento en ella a pesar de que no fue la causante de las muertes. Gritos. Golpes. El patrullero finalmente dobla en la esquina y logra irse con la señora.  
Personalmente, siento vergüenza. Me da asco vivir entre tantos locos; el asesino, su mujer, la policía, los vecinos sedientos de venganza, los que aprovechan para descargar, los que no entienden que la locura de aquel hombre es la misma locura de los vengativos. La gente está cada vez más neurótica. Una vieja me dice: -“La tendrían que matar”-.
-¿Matarla porque se junto con un loco?- le preguntó yo y la anciana me mira pensativa sin poder contestar. Y si tendría que culpar a alguien, sería a las autoridades que nos condenan a la eterna desconfianza. No podemos confiar en nuestros vecinos ni en nuestros protectores, estamos solos en Florida.




5 comentarios:

  1. Anónimo27.12.10

    buen relato

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  2. espero que hayas tenido un feliz año :)

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  3. umm que problema
    te deso . que en este año . sea lo mejor :)

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  4. Anónimo7.1.11

    Yo lo vi en las noticias. Que fechas de mierda pasaron :/

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  5. bardeo con lo de la lavandina

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