A veces hay que sacar a pasear a los perros como para que conozcan otros lares, como para que no se estanquen en un cubículo/patio/jardín de por vida, como para que se entretengan un rato, para que vivan esa naturaleza que se les negó cuando los domesticaron, porque dentro de esos bichos de hogar, late un corazón igual de salvaje que el de cualquier animal. Es absurdo que tilden a un animal de violento, agresivo, desastroso, cuando tan solo es instinto, la naturaleza misma en todo su esplendor. Y es deprimente que el ser humano se crea con derecho a imponer castigos, disciplina o como quieran llamarle para excusarse del comportamiento de su mascota.
También, creo que se abusa un poco mucho de esa fuente inagotable de cariño, de ese amor infinito e incondicional, de esa lealtad. La falta de necesidad de reciprocidad genera la bajeza de pensar "no es necesario, entonces ¿Para qué?" Posiblemente sea más que necesario, posiblemente la incomunicación sea una frustración que conduzca a la locura. Quién sabe.
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